Concejal de Maipú explica su renuncia al Partido Demócrata Cristiano

Para el concejal Abraham Donoso, en Maipú la DC es “un partido que está quebrado, un partido que no ha sabido construir, un partido instrumental, laboral”, cuyos pocos liderazgos se candidatean para el 2020, pero sin un proyecto colectivo. En ese contexto, dice, “me desencanté de recibir fuego amigo permanente, destructivo, poco colaborador”.

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Hace un par de años, la DC Maipú tenía un alcalde, tres concejales, un CORE y harta gente trabajando en la Municipalidad.

¿Qué queda?

Hoy no tiene alcalde, no tendrá CORE y tiene cada vez menos gente trabajando en la Municipalidad. De sus dos concejales, uno se encuentra con la militancia suspendida y el otro, Abraham Donoso, renuncia al partido:

—¿Qué queda de la DC Maipú? 

—Ambición —responde Donoso.

“Ambición a nada —puntualiza—. Ambición a querer ser, a tener algo, pero no a construir”.

Candidateos

—No hay un repensar, un debate acerca de en qué situación se está, quiénes son, hacian dónde van. No existe ese debate, me da la impresión…

—No, no existe. Pero sí existen los que quieren ser candidatos.

“Tenemos candidatos —agrega—, pero no tenemos reflexión, no tenemos contenido, no tenemos gente, no tenemos claridad. Eso es lo triste, porque yo me metí a este partido pensando que había un proyecto colectivo”.

“Vivorocracia”

“Este es un proceso de a lo menos cinco años —estima el concejal—, donde la DC tomó malas decisiones, y jugó de mala forma, para mantener el poder”.

En la actualidad, piensa, “el partido sufre una tremenda crisis. No de identidad, porque yo creo que la gran mayoría sabe cuál es el domicilio de la DC, sino que de vivorocracia“. “La vivorocracia es quién se come al otro para mantener el control —explica—… De nada, porque hoy día no tenemos nada”.

Desencanto

“Yo no estoy pensando en lo que quiero ser el 2020 —dice—, pero hay otros, la gran mayoría, que está pensando que quiere ser algo el 2020. Sin tener nada, lo que yo encuentro una locura. Quien quiera tener un cargo el 2020 está viviendo una realidad paralela a la que estamos viviendo”.

La realidad, piensa, es que “el partido a nivel comunal se autodestruye. Que los pocos liderazgos que quedan (…) no se ayudan, solo se destruyen por ambiciones propias”.

En ese contexto, confiesa:

“Yo me desencanté de recibir fuego amigo permanente, destructivo, poco colaborador”.

Al parecer, lo marcó la experiencia del último ampliado convocado por la mesa comunal, a fines del año pasado:

Reducido ampliado

“Yo encuentro insostenible que a un ampliado comunal vayan veinticinco personas —comenta—. Ese es un partido que está quebrado, un partido que no ha sabido construir, un partido instrumental, laboral, que ha sostenido su peso en una situación laboral desde el municipio, y lo que hoy día nos encontramos es una realidad donde entre los veinticinco militantes que van a un ampliado comunal no hay amigos. No hay ninguno que haya intentado construir un proyecto colectivo”.

Patetismo

En aquel reducido ampliado, confiesa Donoso:

“Me sentí súper ajeno a quienes estaban ahí. Porque no me sentí con mis camaradas, sino con gente que solo comenta odiosidades a través de las redes sociales contra el único que tiene un cargo de representación popular en la comuna”.

“Yo me pregunté para qué estaba ahí, si nadie me saludaba y parecía que toda la responsabilidad de los despidos fuese mía, porque no soy más vehemente en el Concejo. Cuando yo no puedo ser una caja de resonancia de lo que quieren los demás, siendo que nadie se ha acercado a decir o a orientar la posición del Partido Demócrata Cristiano en el Concejo. Solo la discusión en redes sociales, que yo encuentro patética”.

Ya hay quien le ha dicho eso de que “las peleas se dan desde dentro”: “Pero, ¿con quiénes?, ¿para qué?, ¿de qué forma? Si aquí yo no veo nada colectivo —concluye—, solo veo situaciones individuales”.

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