
El monitoreo realizado por la Universidad de Chile confirmó el primer registro documentado de un puma en el Monumento Natural Quebrada de la Plata y la reaparición del gato colocolo tras más de seis años sin registros. Los investigadores sostienen que los hallazgos aportan evidencia sobre el valor ecológico del área protegida y su función como corredor para la fauna silvestre.
Primer registro documentado de un puma en el área protegida
Las cámaras trampa instaladas en el ex Santuario de la Naturaleza ubicado en Maipú -recategorizado Monumento Natural el 1 de febrero de 2026 por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNBP)-, registraron por primera vez de manera documentada la presencia de un puma (Puma concolor) durante la madrugada del 11 de enero, a las 02:37 horas.

Más de un mes después, el 20 de febrero a las 21:20 horas, volvieron a captar imágenes del gato colocolo (Leopardus colocolo), especie que no había sido registrada en el lugar desde hace más de seis años.

Los registros corresponden a un monitoreo desarrollado por el Centro de Gestión Ambiental y Biodiversidad (CGAB) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, como parte de una investigación doctoral encabezada por la médica veterinaria y profesora adjunta Constanza Cabello-Araya.

La Quebrada de la Plata se ubica a poco más de 30 kilómetros del centro de Santiago y forma parte de la Estación Experimental Agronómica Germán Greve Silva, administrada por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile. El Monumento Natural supera las 1.000 hectáreas y alberga al menos 87 especies de vertebrados, de las cuales 19 son endémicas de Chile.

Investigadores destacan la conectividad del ecosistema
Según explicó la profesional del CGAB y estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile que lideró el hallazgo de los felinos, Constanza Cabello-Araya, los registros permiten comprender mejor el estado de conservación del ecosistema.
«La información generada mediante el desarrollo de actividades de monitoreo permite comprender mejor el estado de conservación de los ecosistemas y aportar evidencia para la toma de decisiones. Para los especialistas, el valor de estos hallazgos va mucho más allá de la presencia de dos especies emblemáticas».
La investigadora agregó:
«Muchas veces entendemos las áreas protegidas como espacios delimitados por un polígono en un mapa. Sin embargo, especies como el puma y el gato colocolo nos muestran exactamente lo contrario. Su presencia nos habla de movimiento, de conectividad y de relaciones ecológicas que exceden los límites administrativos de cualquier área protegida».
Un territorio que continúa recuperándose tras el incendio de 2016
Los investigadores recuerdan que el área sufrió un incendio forestal en noviembre de 2016 que afectó cerca del 79% de su superficie. Desde entonces se han desarrollado programas de restauración ecológica, monitoreo de fauna, reforestación y conservación de suelo y agua.
Actualmente, los especialistas advierten que uno de los principales desafíos para la conservación del sector es la expansión urbana. Entre las amenazas mencionan la futura autopista Orbital Norponiente, proyecto que, según indican, podría aumentar el riesgo de atropellos de fauna silvestre y afectar la conectividad ecológica del territorio.

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