
Con menos de veinte días para organizarse y sin financiamiento estatal ni municipal, el músico y trompetista maipucino Walter Gutiérrez Tapia logró reunir a una veintena de personas para viajar hasta Extremadura, en España, y participar de una nueva edición del Festival Folklórico de los Pueblos del Mundo. La delegación, integrada mayoritariamente por vecinos de Maipú y algunos chilenos radicados en Europa, ya ha recorrido distintas localidades de la región mostrando música y bailes ligados principalmente a las tradiciones del norte de Chile.

La expedición tiene algo poco habitual incluso para una agrupación acostumbrada a viajar. La convocatoria se levantó contrarreloj, en menos de un mes, y el viaje fue asumido de manera autogestionada por sus participantes, sin aportes del Estado chileno ni de la Municipalidad de Maipú.
Al frente está Walter Gutiérrez Tapia, músico, trompetista y director de la Banda Renacer, agrupación nacida en Maipú que desde hace más de dos décadas trabaja con expresiones musicales y coreográficas vinculadas a diferentes tradiciones folklóricas desde las heladas tierras del sur al ardiente desierto nortino de Chile.
No es la primera vez que Gutiérrez emprende un recorrido de estas características. La Banda Renacer ha realizado anteriormente giras internacionales financiadas de manera independiente. En 2016, por ejemplo, recorrió Italia, Rumania, Bulgaria y Serbia en una gira también completamente autogestionada.
Kilómetros de carretera entre los pueblos de Extremadura

El viaje por Extremadura se ha construido pueblo a pueblo.
Bajo el intenso verano español, entre extensiones de tierra seca, olivares, pequeños poblados y kilómetros de carretera, los integrantes de la delegación chilena han ido cambiando prácticamente a diario de escenario y de público.
El equipaje vuelve al bus. Los instrumentos también. Se deja atrás un pueblo y comienza el camino hacia el siguiente.
Así han avanzado por una región fronteriza con Portugal, donde las presentaciones del festival se distribuyen por decenas de localidades y obligan a las delegaciones internacionales a mantenerse constantemente en movimiento.
La propia organización explicó que la edición reúne durante 15 días -los primeros de agosto- a representantes de cuatro continentes y contempla actividades en 77 localidades de Extremadura, una dimensión que convierte el encuentro en una extensa ruta cultural por la región.
Para los chilenos, el recorrido comenzó antes de la ceremonia inaugural.
Valdivia, Navalmoral de la Mata, Casillas de Coria y Logrosán estuvieron entre las localidades visitadas antes de la jornada inaugural en la Villafranca de los Barros.
En cada lugar cambiaron las plazas, los escenarios y las personas frente a ellos. Lo que se mantuvo, fue la propuesta que llevaron desde Chile: música de bronces, percusión, máscaras, vestuario y danzas vinculadas de la popular danza de La Tirana de la Pampa del Tamarugal, en el norte del país.

En Valdivia, además, la delegación coincidió con Avatâra Ayuso, coreógrafa que asumirá la dirección artística del Ballet Nacional Chileno, quien presenció la presentación de la comparsa de La Tirana preparada por la Banda Renacer.
Villafranca reunió a las delegaciones internacionales

El martes 4 de agosto, la ruta llegó a uno de sus momentos centrales en Villafranca de los Barros.
Las delegaciones realizaron un pasacalle desde el sector del Ayuntamiento hasta la Plaza de Toros, donde entraron por la Puerta del Sol número 3 a participar en la gala inaugural del festival.
Allí confluyeron representantes de Macedonia, Indonesia, Colombia, México, España, Kazajistán, Chile y Kenia, llevando al mismo escenario músicas, vestimentas y danzas tradicionales de distintas partes del mundo.
El encuentro forma parte del Festival Folklórico de los Pueblos del Mundo de Extremadura, organizado por la Federación Extremeña de Folklore.
Para la delegación chilena significó llegar a Villafranca después de varios días de carretera y actuaciones consecutivas, pero todavía lejos del final del recorrido.
Walter Gutiérrez: un agradecimiento desde Chile a quienes sostienen el festival

Ayer jueves 6 de agosto, las delegaciones volvieron a encontrarse en Villafranca de los Barros, esta vez en una recepción oficial encabezada por autoridades locales y representantes de la organización.
Durante el encuentro tomó la palabra Walter Gutiérrez en representación de Chile.
Su intervención puso el acento especialmente en las personas que trabajan detrás de las presentaciones y permiten que las delegaciones puedan trasladarse y permanecer durante varios días en Extremadura.

“Primero que todo, agradecer al señor alcalde por la invitación, a Laura, a Pedro”, comenzó Gutiérrez, quien también reconoció el trabajo de quienes han acompañado permanentemente a los visitantes.
El director de Banda Renacer extendió públicamente ese reconocimiento a los guías, trabajadores de cocina y aseo, conductores y demás personas que participan en la organización cotidiana del encuentro, antes de presentarse ante las demás delegaciones: “Mi nombre es Walter Gutiérrez, director de la Banda Renacer”.
La recepción también dejó una definición del alcalde anfitrión sobre el sentido que buscan entregar al encuentro. La autoridad sostuvo que, además de compartir música y danza, el festival permite reunir culturas distintas y planteó que esa convivencia también debe sostenerse sobre el respeto a los derechos humanos.
Representantes de Kenia, Colombia, Kazajistán, Macedonia e Indonesia también intervinieron durante la recepción. El director de la delegación de Kenia, por ejemplo, destacó el intercambio generado entre los grupos y mencionó expresamente a Chile entre las delegaciones con las que han podido compartir y aprender durante estos días.
Posteriormente, los participantes realizaron una visita por el museo de la ciudad, como parte de las actividades programadas durante su estadía en Villafranca.
Una travesía que todavía continúa
La ruta por Extremadura continúa, después de varios días enlazando pueblos, escenarios y kilómetros de carretera lejos de Maipú.
Es también la continuación de una historia que Walter Gutiérrez y Banda Renacer vienen construyendo desde hace años, cuando allá por el año 2.000 nació en Maipú y ha llevado desde entonces sus interpretaciones a escenarios de América, Europa y Asia.
Desde Maipú comenzó entonces un recorrido que ahora cruza la tierra seca del verano extremeño, mientras la música chilena vuelve a guardarse cada noche para emprender, al día siguiente, otro tramo de carretera.

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