
Hay deportistas que ganan medallas. Otros, además, conquistan territorios invisibles. Kiara Godoy Soto pertenece a ese segundo grupo, el de quienes transforman la adversidad en impulso y hacen del deporte una forma de identidad.
Del agua como terapia al alto rendimiento paralímpico
Nadadora paralímpica chilena, estudiante universitaria, vecina de Maipú y medallista internacional, su historia no comienza en un podio ni en una piscina olímpica, sino en la Teletón, ese espacio donde muchas vidas cambian de rumbo sin hacer ruido.
“Yo comencé en el deporte gracias a Teletón, siempre fue por terapia”, recuerda.

Pero algo ocurrió desde el primer contacto con el agua. Los movimientos, la sensación de flotación, el entrenamiento y, sobre todo, el descubrirse capaz, hicieron que aquella terapia se convirtiera en vocación.
“Desde el minuto uno, lo que me generaba el agua me encantó”, dice.
Allí empezó a forjarse una relación que hoy es inseparable: Kiara y la natación son un ensamble perfecto.
Para ella, el agua no es solo un medio físico. Es un espacio simbólico. “Lo es todo”, afirma con convicción. “Es donde me desarrollé, aprendí mucho y también me hizo crecer”. En el silencio azul de la piscina encontró libertad, autenticidad y un espacio libre de estigmas.
Disciplina cotidiana y raíces en Maipú

La épica de Kiara no se construye solo en las competencias. También se escribe en la rutina diaria, en la disciplina silenciosa de compatibilizar el alto rendimiento con la vida universitaria. Estudia Psicología en jornada vespertina en la Universidad Autónoma de Chile, lo que le permite entrenar durante el día y asistir a clases en la tarde y noche. No es fácil.
“Lo más difícil es la jornada larga, terminar tarde y comenzar tempranito al otro día”, reconoce. Pero esa doble exigencia le ha enseñado a conocerse, a gestionar emociones y a comprender, desde la teoría y la práctica, la fortaleza mental que exige el deporte de alto nivel.
Aunque hoy se reconoce como vecina de Maipú, su historia territorial también tiene raíces en Quinta Normal, donde vivió hasta los doce años en la casa de sus abuelos.
El traslado al barrio Las Rosas (Clotario Blest) de Maipú marcó una nueva etapa. “He estado muy agradecida por el apoyo y el recibimiento de la comuna”, señala. Ese respaldo, sumado al trabajo familiar y comunitario, fue clave en su desarrollo deportivo y humano.
Del bronce en Santiago 2023 a los Juegos Paralímpicos de París 2024
El momento que la proyectó definitivamente al corazón del deporte chileno llegó en los Juegos Parapanamericanos Santiago 2023. En los 100 metros mariposa clase S9 damas, Kiara subió al podio y colgó del cuello la medalla de bronce. Pero no fue una medalla cualquiera. Fue en casa. Con su familia en las tribunas. Con el público chileno empujando cada brazada. “Fue muy lindo, trabajé muy fuerte para conseguirlo”, relata.
“Ver a mi familia gritando por mí fue emocionante. La energía del público me llenó el corazón”.
Ese logro tuvo también un reconocimiento comunal, en una ceremonia junto a otros deportistas y artistas de Maipú. “Fue muy linda la ceremonia y las palabras del alcalde”, recuerda con emoción. Un gesto que, más allá del protocolo, reafirmó el valor del deporte como orgullo colectivo.
Santiago 2023 no fue solo una medalla. Fue un punto de inflexión. “Justo antes no estaba bien deportiva ni emocionalmente”, confiesa. Como ocurre en toda carrera larga, hubo momentos de duda y desgaste. Por eso, ese bronce fue mucho más que un resultado, fue una inyección de energía, un recordatorio de años de sacrificio y esfuerzo que la impulsaron a seguir.
El siguiente capítulo fue aún más grande, los Juegos Paralímpicos de París 2024. El sueño máximo de cualquier deportista. Kiara los vivió como quien sabe que está haciendo historia personal. “Fue maravilloso, estar en el evento más importante para un deportista”, cuenta. Compartir con atletas de todo el mundo, intercambiar pines, conocer historias de vida, competir en una piscina imponente.
“Fue realmente un sueño hecho realidad, me llenó el corazón y me animó a seguir luchando por los próximos desafíos”.
Reflexión y próximos desafíos
Desde su mirada crítica y comprometida, Kiara Godoy valora el rol de Maipú en el apoyo al deporte. Considera positivo que la comuna esté al tanto de sus deportistas, tanto paralímpicos como convencionales, y que exista ayuda municipal en distintos niveles. Sin embargo, también cree que se puede avanzar más con mayor difusión de los deportes paralímpicos, información clara para la comunidad y una comprensión más profunda del esfuerzo económico que implica entrenar, competir, viajar y alimentarse adecuadamente.
Su mensaje final no es solo para Maipú, sino para todos quienes alguna vez dudaron.
“Todo camino es difícil”, dice. “Pero si sienten la pasión o la curiosidad de probar algún deporte, se atrevan y venzan el miedo”.
Porque, como ella misma aprendió desde aquella primera terapia en el agua, “el verdadero límite está en nosotros mismos”.
Kiara Godoy Soto no solo nada. Avanza. Resiste. Inspira. Y en cada brazada, le recuerda a su comuna y a su país que la épica también se construye en silencio, con convicción y con el corazón lleno de agua y sueños.


José Antonio Lizana Arce es un escritor maipucino y periodista deportivo, autor de seis libros sobre la memoria deportiva en Chile.
Ceacheí. Palabra de campeón (2008), Rayando la cancha (2009), Mojando la camiseta (2010), Pisando la pelota (2014), Pelota en la(s) red(es) social(es) (2018) y Más allá de la cancha (2022).

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