
La imagen de la portada no es de ahora, corresponde a un sector de la Quebrada de La Plata afectado por incendios forestales en noviembre de 2016, cuando el fuego consumió más de 2.300 hectáreas en la zona, equivalente a cerca del 50% del territorio que ese mismo día había sido declarado Santuario de la Naturaleza.
Renacido de las cenizas: el día que ardió el Santuario Natural
El lunes 14 de noviembre de 2016, el entonces ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier, informó la aprobación del Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata por parte del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad. Horas más tarde, Bomberos y brigadas de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) enfrentaban un incendio forestal que se propagó desde el sector de Cuesta Lo Prado hacia la quebrada.

En ese contexto, la administradora del fundo donde se emplaza el santuario, propiedad de la Universidad de Chile, Rosa Peralta, señalaba a La Batalla que el fuego “incluso está llegando al sector La Ovejería, cerca de la Escuela de Suboficiales”. Al día siguiente, las autoridades confirmaron que el incendio había consumido más de 2.300 hectáreas, equivalente a cerca del 50% del territorio recién protegido.
El combate de las llamas incluyó la participación de más de un centenar de voluntarios de Bomberos, brigadas de CONAF, brigadas forestales del Ejército, apoyo aéreo con helicópteros y un avión, además de recursos municipales. La emergencia derivó en la ampliación de la Alerta Roja para las comunas de Maipú y Pudahuel y en el inicio de peritajes para establecer el origen del fuego.
Una década después: peligros latentes

A casi una década de ese episodio, la administración de la Quebrada de La Plata informó que el área permanece cerrada durante el verano, debido a las condiciones de riesgo existentes. Según se indicó, todo ingreso sin autorización expresa es considerado no autorizado, ya que se trata de un predio privado con categoría de área protegida, y puede derivar en sanciones conforme a la normativa vigente.
Actualmente, solo se desarrollan visitas y actividades previamente coordinadas y autorizadas, principalmente en el marco de acciones institucionales realizadas junto a la Municipalidad de Maipú, bajo criterios definidos de seguridad y resguardo ambiental. El cierre busca prevenir nuevos incendios en un territorio cuya fragilidad quedó expuesta desde el mismo día en que fue declarado santuario.

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