
En un hecho que la comunidad escolar califica como insólito, el Colegio Bernardo O’Higgins volvió a ser blanco de la delincuencia durante la madrugada de este jueves, a menos de 24 horas de que el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Santa Corina iniciara la instalación de un cerco eléctrico perimetral.
El nuevo robo, que afectó a la sala de Primero Básico, ocurre mientras los apoderados cuestionan la efectividad de las medidas y evalúan iniciar un paro de actividades si no se garantiza una protección real del establecimiento.
Obras versus realidad
Durante la tarde de ayer miércoles 29 de abril, se observó a personal técnico trabajando en la instalación de las estructuras de seguridad en el sector de calle Hermanos Carrera, una medida largamente solicitada para frenar las «tomas nocturnas» en el recinto. Sin embargo, la celeridad de las obras no fue suficiente para evitar un nuevo ingreso forzado.

Ayer una de las apoderadas informba a un grupo del establecimiento «de que sí se está trabajando en eso (el cerco)».
No obstante, a primera hora de hoy el panorama era desolador: «Entraron a la sala de primero, abrieron ahí…», relató uno de los denunciantes a través de un video, mientras en otro registro las apoderadas advierten que el cierre de los perímetros exteriores no lo son suficientemente seguros.




Amenaza de paro
Los apoderados recalcaron que su movilización no se detendrá hasta ver mejoras estructurales definitivas.
«Si esto no se detiene, esto no se va a parar hasta que nosotros veamos la escuela mejor. Y si tenemos que llegar al paro para eso, al paro vamos a llegar», sentenció una de las voceras del grupo de apoderados movilizados.


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