
La madrugada del 27 de febrero de 2010, el terremoto de magnitud 8,8 afectó a la zona centro sur del país y dejó daños estructurales en distintos sectores de Maipú. En el centro de la comuna, el edificio Don Tristán, ubicado en Tristán Valdés con Bailén, en el barrio Maipú Centro, resultó con daños severos que obligaron a evacuar a 36 familias.
El inmueble, construido por Mujica y González Ltda. y desarrollado por la Inmobiliaria Francisco de Aguirre, había sido entregado pocos años antes del sismo. Tras la inspección técnica realizada por el IDIEM de la Universidad de Chile a solicitud del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el edificio fue clasificado como “No habitable, no es posible rehabilitar el edificio”, debido a daños estructurales graves y a una inclinación pronunciada hacia el poniente.
El proceso derivó en acciones judiciales. En abril de 2010, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) presentó una demanda colectiva contra la Inmobiliaria Francisco de Aguirre. En octubre de ese mismo año, el representante legal de la constructora fue formalizado en el marco de la investigación por el colapso estructural.

El 4 de julio de 2011 comenzaron las faenas de demolición del Don Tristán, más de un año después del terremoto.

La intervención implicó la remoción de cerca de 20 mil toneladas de material y el cierre perimetral de la esquina, ubicada a pocas cuadras de la Municipalidad de Maipú. La estructura desapareció definitivamente del paisaje urbano del centro cívico.

En 2012 se alcanzó un acuerdo reparatorio, e inverosimil, que contempló el pago de 50 millones de pesos a repartir entre 74 propietarios de los edificios Don Tristán y Don Luis. Posteriormente, en 2018, la Corte Suprema condenó a la Inmobiliaria Francisco de Aguirre al pago de una multa de 50 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) por su responsabilidad en los daños estructurales que llevaron a la demolición de ambos inmuebles.
El caso no fue aislado en la comuna. También resultaron gravemente dañados los edificios Don Luis, en calle Luis Gandarillas, y Hermanos Carrera, en calle Hermanos Carrera 2727. Este último inició su demolición en 2014, tras varios años de evaluaciones y procesos administrativos.
A nivel nacional, el terremoto derivó en modificaciones a la normativa de construcción. Se actualizaron exigencias de diseño sísmico para edificios de hormigón armado, se incorporaron normas específicas para elementos no estructurales y sistemas de protección sísmica, y se reforzaron requisitos en estudios de mecánica de suelos. También se implementaron registros formales para inspectores técnicos de obra y se establecieron sanciones para profesionales que incumplan la normativa vigente.
En Maipú, el edificio Don Tristán se convirtió en uno de los símbolos locales del impacto del 27F. A 16 años del sismo, el terreno en la esquina de Tristán Valdés con Bailén ya no conserva vestigios de la estructura original, pero el caso sigue siendo parte de la memoria urbana y judicial de la comuna.



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