
Por Nolberto Salinas, abogado.
Ampliar los beneficios del DFL 2 en un contexto de déficit habitacional es un error de política pública que favorece la acumulación por sobre el acceso. Ampliar el D.F.L. 2, como propone Hacienda, termina siendo un buen negocio… pero no para quienes buscan casa, sino para quienes ya tienen varias.
Se ha planteado ampliar los beneficios tributarios asociados a la vivienda. ¿Es una buena noticia?
No necesariamente. En Chile ya existen beneficios tributarios importantes para quienes buscan acceder a una vivienda. El problema es que se presenta como una gran medida algo que, en la práctica, ya está bastante extendido.
Es bueno recordar que El DFL 2 se creó en 1959 para enfrentar el déficit habitacional, incentivando la construcción y el acceso a viviendas económicas. No fue pensado para la acumulación de propiedades, sino para que más familias pudieran tener su primera casa. Ampliarlo en ese sentido es desnaturalizar su origen.
¿Cómo impacta eso en comunas como Maipú?
En Maipú, la mayoría de las viviendas ya está exenta del pago de contribuciones por su avalúo fiscal. Por lo tanto, ampliar beneficios no cambia la realidad de las familias, pero sí puede debilitar el financiamiento municipal y los servicios que se entregan.
¿A qué beneficios se refiere concretamente?
Al régimen del DFL N°2. Este instrumento permite acceder a rebajas o exenciones tributarias y, además, ya autoriza que una persona pueda tener hasta dos viviendas con estos beneficios. Es decir, el incentivo ya existe y es amplio.
Entonces, ¿cuál es el problema de ampliarlo?
Que se desvirtúa completamente el sentido de la política pública. El DFL 2 fue pensado para facilitar el acceso a la vivienda, no para fomentar la acumulación. Ampliarlo para permitir que una persona tenga tres o más propiedades con beneficios tributarios es un contrasentido en un país con déficit habitacional.
¿Por qué lo califica como un contrasentido?
Porque estamos incentivando lo que no es urgente. Chile tiene miles de familias esperando su primera vivienda, y en lugar de focalizar los esfuerzos ahí, se abre la puerta a que algunos acumulen más propiedades con beneficios del Estado.
¿Esto tiene efectos más amplios?
Sí. Las contribuciones son una fuente clave de financiamiento del Fondo Común Municipal. Si se amplían las exenciones, se reduce la recaudación, y eso afecta directamente a comunas que dependen de esos recursos para funcionar.
Algunos sostienen que esto dinamiza la economía.
Puede dinamizar ciertos sectores, pero no está orientado a resolver el problema habitacional. No ayuda a quien busca su primera vivienda.
Entonces, ¿a quién beneficia realmente esta medida?
Termina siendo un buen negocio… pero no para quienes buscan su primera vivienda, sino principalmente para el sistema financiero.
En síntesis, ¿cuál es el punto de fondo?
Que en Chile ya existen beneficios tributarios suficientes para acceder a la vivienda. El DFL 2 incluso permite tener hasta dos propiedades con esos beneficios. Ampliarlo para fomentar la acumulación de más viviendas no responde a una necesidad social urgente. Es un error de enfoque.
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Abogado Consultor en materias de Derecho Administrativo, Derecho Urbanístico y Legislación Ambiental.

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