
«Uno de los elementos fundamentales para humanizar la ciudad es creando conciencia en la ciudadanía de que el vehículo particular no es el mejor medio de transporte…».

Según informes de prensa, en parque automotriz de Santiago llegará a los 2.700.000 vehículos particulares en los próximos doce años, esto representa el doble de la cantidad de vehículos que actualmente atochan las calles de la capital. El ritmo de crecimiento automotriz es de 500 vehículos diarios, es decir, 15.000 vehículos al mes. Una locura.
Uno de los elementos fundamentales para humanizar la ciudad es creando conciencia en la ciudadanía de que el vehículo particular no es el mejor medio de transporte necesariamente. Una de las consecuencias peligrosas de una ideología económica que apela a la satisfacción de la necesidades individuales, consiste en confundir el bienestar individual con el bienestar colectivo. La obsesión por el auto propio es una demostración de aquello.
La cantidad de externalidades negativas del vehículo son tales, que su uso debe ser considerado como un lujo, no como un derecho inalienable. Los países desarrollados han entendido que el automóvil debe ser gravado no solo con impuestos al combustible, además incluyen tarificación vial y condiciones onerosas para el estacionamiento. Sin olvidarnos mencionar que ciudades como Amsterdam conservan barrios a los cuales se les impide el acceso al vehículo, verdaderos paraísos para la bicicleta y el peatón.
Es necesario felicitar a cada vez mayor cantidad de santiaguinos que han optado por usar la bicicleta. La venta de bicicletas crece un 20% anualmente en Santiago. Este medio de transporte inventado en el siglo XIX no contamina y mejora el bienestar físico y mental. La bicicleta ha demostrado ser mas eficiente que un vehiculo para distancias de hasta 10 kms dentro de la urbe.
Sin embargo, los ciclistas necesitan una infraestructura adecuada. El gobierno se ha comprometido a contar con una red de ciclo vías de 1070 km al año 2022 (incluyendo el mega proyecto 42 km). Es responsabilidad nuestra recordar esta promesa. Cabe constatar que en Chile no existe una legislación que regule la calidad de las ciclo vías, estas quedan al criterio de la autoridad. Esto explica encontrarnos con ciclo vías inconexas, estrechas o cortadas por arboles o postes. Dicho sea de paso, la infraestructura ciclista en ciudades europeas incluye conectividad total en la ciudad y sendos espacios de estacionamiento especiales para la bicicleta.
Tampoco hay que vender humo, ningún medio de transporte es tan eficiente, ninguna ciudad tan agradable si no se piensa a escala humana. Cefalópolis como las nuestras solo mejoran con decentralización y planificación urbana.
Soñemos con ciudades pensadas para todos. La esencia de la democracia la encontramos en la forma como la ciudad construye el espacio de todos, este debe preocuparse de ofrecer inclusión e igualdad. Debemos tratar de construir ciudades destinadas a satisfacer la mayor cantidad de necesidades posibles, no solo en función de los que más poder adquisitivo manejan. La riqueza no solo se mide en dinero en los bolsillos de cada uno, vale la pena preocuparnos por lo que todos nos regalamos a todos. Espacio publico y ciudad.
* Profesor de Historia y Geografía. Maipucino.

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