
Fragorosas llaves de playoffs disputan la UdeC y Boston College en la “primera división” del básquet chileno. Los de Maipú cayeron 120 a 66 en el primer partido frente al invicto.
Universidad de Concepción y Boston College protagonizaron la tarde-noche de este sábado 16 de mayo un partido de alto roce, por la Conferencia Centro de la Liga Nacional de Básquetbol de Chile.

El primero de hasta cinco encuentros —a menos que alguno de los dos equipos gane tres— para definir quién avanzará a la final. El Campanil trabajó para doblegar al cuadro de Maipú, en la capital de la Octava Región.
Octava Región
A las ocho de la mañana, los de Maipú dejaron el “Nido” del barrio Longitudinal rumbo al sol tibio de la capital regional del Biobío.
Previsiblemente, enfrió al caer de la tarde. Por la avenida Augusto Rivera Parga, al interior del campus universitario, ingresamos a la Casa del Deporte, sólido edificio modernista cuyos dos colosos parecían aquilatar, bajo la marquesina, la gravitancia del encuentro. Un importante contingente de seguridad asimismo lo anunciaba.

Aliento
La estupenda cancha del gimnasio “A” fue una pulsión. Como es tradición, el cuadro penquista congregó a su fanaticada, y con tiempo se instaló el comercio para expender confites.
Al interior de la bóveda resonaba la música bailable, mientras el corpóreo “Mateo”, mascota de los amarillos, exhibía el trofeo de la Copa Chile 2026.
Presente
Boston College ha evidenciado durante el año un buen ataque, en partidos de alto ritmo, y llegaba a estos playoffs como un equipo peligroso —especialmente en el “Nido”—, con ritmo competitivo y creciente confianza tras dejar atrás a Colo-Colo en una serie dramática.
Aunque también ha sabido de traspiés, gentileza precisamente de una UdeC que, invicta en la fase regular, ha sido la gran dominadora de la conferencia.
El fragor
El maestro de ceremonias anunció protocolarmente la nómina de Maipú y vitoreó la del campanil, al ritmo de Sweet Child O’Mine, felicitando a la “mejor hinchada de Chile”.
Tras un arranque friccionado, Evans Jr. abrió fuego con un llamativo triple y el Campanil comenzó a dominar. Boston intentó articularse a través de Bradlee Haskell, y Ordóñez, líder perimetral, terminó desplomado sobre el parqué tras un golpe en la mandíbula. Desde entonces el juego fue completamente penquista: presión defensiva, velocidad y castigo exterior para cerrar el parcial 31-12.

En el segundo cuarto Boston lució menos seguro. Alguna patriada de Mérida concluyó en falta en el retorno. La UdeC, en cambio, jugó como un solo músculo: los latigazos de Maxwell, empujados por el bombo y la barra, estiraron el parcial hasta un expresivo 70-33.
El tercer cuarto mantuvo la dinámica. Haskell siguió siendo efectivo cuando encontró tiempo y espacio, aunque varias veces conoció el suelo, al fragor de la disputa. La UdeC mostró todas las cartas de su invicto: intensidad, orden y despliegue físico.
En el tercer cuarto, Boston acusó el desgaste, y rotó piezas sin éxito.
La jornada se cerró con un expresivo 120-66. El prolífico Schultz aportó cerca de un tercio de las anotaciones para la visita; Ball, energía en defensa y transición: algo de lo que deja este primer golpe, rotundo.
El planteo funcionó al comienzo. Triples abiertos, bandejas, tiros de media distancia que no cayeron, según el técnico de los azules, sacaron al equipo del partido:
“No pudimos frenar esa desmoralización que tuvo el perder balones, el no meter la pelota”, declaró Benjamín Gasc.
Mañana domingo
A esta hora, las Águilas recuperarán fuerzas en el abigarrado centro penquista, esperando viento favorable para el reencuentro de mañana domingo.
Se espera el mismo sol tibio y el mismo frío de la tarde, idéntico marco de público y similar ímpetu de ambos cuadros. Puede que los de la efigie del templo en la espalda vuelvan a sacar la garra que doblegó a Colo-Colo.




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