
El pastor evangélico, nacido en Maipú en 1947, relató cómo era la comuna antes de su expansión urbana, repasó su trayectoria religiosa y social, y cuestionó el término de los aportes municipales que permitían financiar atenciones gratuitas en la fundación que preside.
A sus 79 años, Juan Reinaldo Lagos Marambio conserva numerosos recuerdos del Maipú donde nació y creció.
El pastor evangélico, presidente de Fundación UNIEM y ex capellán de la Escuela de Suboficiales del Ejército, participó el viernes 16 de octubre en La Otra Cara de Maipú, donde conversó sobre su infancia, su trayectoria familiar y religiosa, y la relación que ha mantenido con distintas administraciones municipales de Maipú.
Durante la entrevista, conducida por Gustavo Baehr, recordó que nació el 12 de octubre de 1947 en la comuna y que su familia vivía en calle Ordóñez, cerca de la avenida De la Victoria. En aquel tiempo, explicó, el sector conservaba características rurales y muchas viviendas todavía carecían de servicios básicos.
Los recuerdos de una comuna que todavía era rural
El pastor describió un Maipú con fundos, acequias, tranques y grandes terrenos donde las familias cultivaban y criaban animales. Recordó que en su barrio había una sola llave pública para abastecerse de agua y que las viviendas tampoco contaban con alcantarillado.
Entre sus recuerdos mencionó un tranque donde los niños acostumbraban a bañarse, los juegos en las cercanías del cementerio y la convivencia entre vecinos que compartían buena parte de su vida cotidiana.
“Uno podía jugar en las calles con los vecinos. Todo era… una cuadra era una familia. Se conocían, había un cumpleaños, todos lo celebraban”, relató al recordar una época en que, según su experiencia, existía una relación más estrecha entre las familias del barrio.
También recordó que su madre tenía un almacén y que su familia construyó la vivienda donde creció.
Al hablar de sus primeros años, mencionó los establecimientos educacionales de la comuna y una experiencia que lo vinculó con el oficio periodístico.
“Yo siempre digo que aquí yo fui periodista. […] Había un solo quiosco de diario en la Plaza de Maipú. La señora Sara era la dueña de ese quiosco, y ahí llegaban todos los diarios”, recordó.
Lagos explicó que colaboraba con la venta de periódicos en ese lugar, una de las experiencias que conserva de su juventud en la comuna.
Su relación con los alcaldes de Maipú
La conversación también abordó su relación con las autoridades que han encabezado el municipio durante las últimas décadas.
Consultado por cuál consideraba que había sido el mejor alcalde de Maipú, Lagos evitó escoger a una sola figura. Sin embargo, recordó especialmente a Hermán Silva, Christian Vittori y Cathy Barriga por el apoyo que, según afirmó, entregaron al mundo evangélico y a Fundación UNIEM.
Sobre Hermán Silva, destacó que abrió espacios de participación para las organizaciones evangélicas en una época en que, según su experiencia, no mantenían una relación cercana con el municipio.
“Don Hermán Silva fue el que nos abrió las puertas al municipio, al pueblo evangélico. […] Cosa que ningún alcalde, nadie antes lo hacía con el pueblo evangélico”, señaló.
También recordó el respaldo que atribuyó a Christian Vittori para mejorar las instalaciones de la fundación, después de que el inmueble que ocuparon resultara afectado por un incendio.
Respecto de Cathy Barriga, destacó especialmente las subvenciones municipales que, según explicó, permitían financiar prestaciones profesionales gratuitas.
“Cathy Barriga fue la que más aportó, porque teníamos siempre una subvención. Desde don Herman Silva, no importaba el color político. Entonces, había una subvención por lo que hacíamos, porque aquí podíamos atender gratis con psicólogos, psicopedagogos, todos los profesionales que hay en este momento”, sostuvo.
El pastor explicó que estos recursos permitían financiar el trabajo de profesionales y mantener servicios de atención para vecinos que acudían a la organización.
Al referirse a la situación durante la actual administración municipal, encabezada por Tomás Vodanovic, cuestionó la pérdida de ese financiamiento.
“Nos quitaron todo. Y por gracia de Dios podemos seguir funcionando. Podemos seguir funcionando por otros trabajos que hay que hacer por otros lados para poder solventar esto”, manifestó.
Lagos insistió en que no quería desconocer el apoyo recibido de las distintas autoridades, independientemente de sus posiciones políticas o de las situaciones que hayan enfrentado posteriormente.
Su historia familiar y el camino hacia la fe evangélica
Otro de los momentos centrales de la entrevista estuvo dedicado a su trayectoria personal y religiosa.
Lagos recordó que durante su infancia y juventud estuvo vinculado a la Iglesia Católica de Maipú: En la comuna fue bautizado, realizó su primera comunión y contrajo matrimonio con Irene del Carmen Gálvez Hurtado, con quien este 21 de octubre cumple 58 años de casado.
El pastor explicó que en 1974 debió trasladarse junto a su familia al norte del país. Durante los años siguientes vivió en Arica, Iquique y Calama, donde desempeñó distintos trabajos y desarrolló emprendimientos comerciales.
También compartió las dificultades económicas y personales que atravesó durante esa etapa, antes de acercarse a la fe evangélica cerca de los 40 años.
Según relató, su esposa decidió retomar su participación en la iglesia mientras él todavía se resistía a acompañarla. Aunque Irene lo invitaba a distintas actividades, especialmente cuando su hija participaba en ellas, inicialmente rechazaba la posibilidad de asistir.
Una conversación entre ambos comenzó a cambiar esa actitud.
“Hasta que un día llega una de las damas y me dice: ‘¿Sabes lo que aprendí hoy día?’. ‘¿Qué?’. ‘Que tengo que amarte porque él es el hombre que Dios puso en mi camino, y aunque “seaí” como el ajo, tengo que hacerlo’. Y eso me gustó. […] ‘Qué lindo lo que están enseñando, te voy a acompañar un día’”, recordó.
Su hija escuchó aquella promesa y quiso asegurarse de que su padre la cumpliera.
“Y mi hija está jugando ahí, escucha, y me dice: ‘¿Verdad, papito?’. ‘Sí’. ‘¿Me lo prometes?’. ‘Sí, hija, te lo prometo’. Y así fue el cambio”.
Lagos recordó ese episodio como un momento importante en su acercamiento al cristianismo evangélico. Posteriormente estudió teología junto a su esposa durante cinco años, antes de desarrollar su labor pastoral.
Su vínculo con el Templo Votivo y las comunidades religiosas
Pese a su trayectoria como pastor evangélico, Lagos destacó que ha mantenido una relación cercana con la Iglesia católica y con sacerdotes de Maipú. Recordó especialmente al padre Alfonso, quien participó en tres momentos importantes de su vida: su bautismo, primera comunión y matrimonio.
También relató que ha participado en ceremonias realizadas en el Templo Votivo y que ha mantenido relaciones de colaboración con distintas comunidades religiosas de la comuna.
“Yo nunca […] puedo despreciar mis raíces, sino que he sido amigo de diferentes sacerdotes de aquí de Maipú. Yo he predicado ahí en el templo. […] Más de una vez”, expresó.
Durante la conversación recordó además actividades organizadas por el mundo evangélico, entre ellas un encuentro religioso en un cerro del sector de Rinconada, donde, según su relato, participaron alrededor de 150 jóvenes.
También mencionó su participación en ceremonias vinculadas al Centro de Referencia de Salud (CRS) y al Hospital El Carmen, además de actividades de voluntariado y entrega de ayudas a la comunidad.
Los orígenes de Fundación UNIEM y su trabajo actual
En la parte final de la entrevista, Lagos explicó que Fundación UNIEM surgió a partir de la coordinación entre pastores evangélicos de Maipú, quienes comenzaron a reunirse para desarrollar actividades conjuntas.
Según relató, la fecha que la organización conmemora como su fundación es el 27 de agosto de 1984, aunque precisó que la personalidad jurídica fue obtenida posteriormente.
Consultado sobre los servicios que actualmente ofrece UNIEM, mencionó atención psicológica, psicopedagógica, fonoaudiológica y otras prestaciones profesionales destinadas a las familias.
Lagos sostuvo que anteriormente podían entregar atenciones gratuitas gracias al respaldo financiero que recibían, mientras que actualmente deben cobrar por parte de sus prestaciones para contribuir al funcionamiento de la organización.
“Siempre a módico precio. Antes prácticamente, como dije en general, antes no se cobraba, pero los precios son módicos comparado a lo que se cobra en el ámbito de salud”, señaló.
El pastor también recordó que durante 18 años ejerció como capellán de la Escuela de Suboficiales del Ejército, función que decidió dejar para dar espacio a generaciones más jóvenes.
Además, explicó que las instalaciones de UNIEM han sido facilitadas a congregaciones religiosas que perdieron sus espacios durante la pandemia y que la organización continúa desarrollando distintas actividades comunitarias.
Una iniciativa habitacional en preparación
Antes de finalizar la conversación, Lagos adelantó que la organización trabaja en una iniciativa dirigida a personas de escasos recursos que necesitan acceder a una vivienda.
Según explicó, el proyecto contempla propiedades de hasta 2.000 UF y un mecanismo mediante el cual las familias pagarían un arriendo con la posibilidad de convertirse posteriormente en propietarias.
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